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Consejos para superar el “Síndrome del pijama”

Reconozcámoslo, nos pasa a todos los que de una forma u otra nos vemos en la “obligación” de trabajar desde casa. Se ha venido a llamar “síndrome del pijama” y, grosso modo, consiste en procrastinar, o lo que es lo mismo, en no ser capaces de organizar y optimizar nuestro tiempo y malgastarlo por lo general con labores poco o nada relacionadas con nuestra práctica laboral.

Si eres freelance y has optado por intentar salir adelante trabajando desde casa, te vas a sentir familiarizado/a de inmediato con esto. Te dejamos unos breves consejos para imponerte a este síndrome y ser capaz de desarrollar tu labor desde casa sin morir (profesionalmente) en el intento.

En el mundo de la comunicación, el marketing, el social media y el diseño, para aquellos que empiezan, es bastante frecuente verse abocado a ello, pero es fácil superarlo con estas pautas.

Cortesía de Creativos Online. Link al artículo

¿Por qué tu negocio necesita una página web?

Si te preguntas por qué tu negocio debe estar presente en Internet es porque en parte ya eres consciente de que es algo que necesitas. En el mundo actual, en el que la gran mayoría de nosotros vivimos hiperconectados y consumimos una parte importante de nuestro tiempo en Internet, la presencia de tu negocio en la Red es fundamental para incrementar tu éxito, para crecer o para darte a conocer en un entorno cada vez más competitivo.

Aquí vamos a explicarte algunas de las razones básicas por las que tener una página web y una correcta gestión de perfiles en redes sociales es vital para cualquier empresa. Pero además vamos a incidir en un hecho que no conviene pasar por alto: lo realmente importante no es tener presencia en Internet, sino tener “buena” presencia.

Me explico: aproximadamente un 75% de la población española se conecta a Internet de forma habitual ya sea a través de dispositivos móviles, tablets, portátiles u ordenadores de sobremesa. Casi 8 de cada 10. ¿Esto qué quiere decir? Que la práctica totalidad de nosotros vivimos conectados y recurrimos a Internet o a redes sociales en nuestra vida diaria. ¿Se te ocurre algún nicho de mercado potencial más potente que éste?

Sin embargo, el consumidor se ha convertido en un consumidor formado y exigente, que pide inmediatez y calidad en el producto/servicio que demanda y que, lógicamente, no tolera errores. Y lo más importante, no duda en difundir estos errores si es necesario. Por ello, conviene extremar la precaución para que la reputación que buscamos en Internet y RRSS no se vuelva en nuestra contra.

A continuación citamos brevemente algunas de las razones por las cuáles debes tener una página web si tienes un negocio emergente:

  • Es tu mejor tarjeta de presentación: o la peor, según sea tu página. Aquí volvemos a incidir en la importancia de cuidar de qué manera nos sumergimos en este mundo. Hay que cuidar cada detalle porque la exposición es tremenda, tanto para lo bueno como para lo menos bueno.
  • No nos engañemos, hoy en día todos buscamos información en páginas web y desconfiamos de aquellos que o no la tienen o la tienen descuidada y poco actualizada.
  • Las posibilidades que te ofrecen las tiendas online son infinitas, siempre que tu empresa se ajuste a sus características. Crecimiento de ventas, posibilidad de llegar a zonas más extensas geográficamente, mayor número de clientes… Son una gran oportunidad.
  • Comunicación más fluida con clientes y proveedores
  • Ahorro en costes para ti y en molestias para tus clientes. Una web que recoja toda la información relevante de tu negocio es una ventana abierta, un escaparate disponible 24 horas al día y 7 días a la semana. Por ello, debes cuidarlo y mantenerlo actualizado.
  • Mejor imagen y mayor prestigio: tener presencia en Internet refuerza la imagen corporativa de tu empresa y te permite posicionarte en el mercado.

Él. Ella

La vida son retos.

Él descuelga el teléfono y dice, “me roban el tiempo que tengo. No tengo tiempo. Tengo que encontrarlo, hagamos algo”. Ella, al otro lado, sorprendida por la llamada, deja lo que tiene entre manos y se dispone a escuchar a esa voz que ni siquiera le ha dicho hola.

– ¿Para recuperar tu tiempo? Pareces Proust, dice ella.

– No. Sí. No. Bueno, sí.

– ¿Si? ¿no? Tú dirás. Estás teniendo el típico ataque de pánico tonto. [ojo, que no he puesto coma]

– En realidad necesito hacer algo para sacudir toda la pereza mental y crecer a nivel profesional. Y perderle miedo al paro. Necesito intentarlo. Algo bonito, algo ágil, útil, algo que me haga sentir vivo.

– ¿La típica crisis de los 40? ¿Ya?

– No. La típica página web en la que enseñar a la gente lo que sabemos, lo que hacemos y hasta dónde podemos llegar. Y todo de una manera menos típica que los demás.

Ajá. Déjame pensar.

Cuelga, se dispone a hacer la comida y de pronto piensa. SugarFree. No suena mal.

Y el mundo se pone en marcha. Y ese día sonaba así.

Reuniones, libretas, bocetos, borrajetas. Él y sus cafés, Ella, té con pistacho, una idea, cero ideas. Inconvenientes, ganas. Nombres. Un darle forma a esto que no termina de ser nada, un quiero algo fresco, un tú te encargas, un vamos por aquí, un no va a funcionar. Un como mola y un puñado de ganas repartidas por varios escenarios de Madrid, que poco a poco han ido dando forma a esta página en la que estás ahora.

Un viaje no sabemos hacia dónde, ni de cuantos, pero que esperamos que sirva, al menos, como experiencia. Y todo lo demás será bienvenido.

Como lo eres tú, que has llegado hasta aquí. Gracias por leernos y hasta muy pronto.

La vida son retos. Y SugarFree es uno de los nuestros.

La nueva comunicación

Las formas de interacción interpersonales evolucionan, se adecuan a los nuevos entornos o, más bien, los nuevos entornos se adecuan a ellas. La simplicidad del modelo comunicativo de antaño, la simple relación emisor-receptor, se ha visto alterada y modificada especialmente con la expansión de los ‘nuevos’ sistemas de información y comunicación.

Esta evolución se ha producido a tal velocidad que apenas hemos sido conscientes de ello, pero ha alterado nuestra forma de comunicación de tal forma que, en muchos casos, nos ha resultado difícil adaptarnos a este nuevo contexto. Y esto ha ocurrido no sólo en lo que a las relaciones personales se refiere. En la relación con nuestros clientes o potenciales clientes, las formas tradicionales de comunicación han quedado obsoletas y se han visto absorbidas por un sistema cada vez más plural, complejo y diversificado como resultado del salto que han supuesto Internet y las redes de comunicación.

Las TIC aceleran el cambio social, un cambio que nos adelanta por la izquierda, y debemos ser capaces de entenderlo y de colocarnos a su altura para no perder el tren. En los próximos años, con el cada vez más rápido desarrollo de las tecnologías y la conectividad, nuestro entorno será prácticamente irreconocible. Los grandes cambios están aún por llegar.

El consumidor, el cliente, ha dejado de ser un sujeto pasivo para ser proactivo. Ha ganado en entidad, en exigencia, y reclama una  que satisfaga sus demandas cada vez más formadas. De esa forma, la comunicación se torna en multidireccional, los canales se amplían y la respuesta ha de ser efectiva y acorde.